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Archive for Julio, 2007

Experiencia con los karts

El miércoles pasado fue el primer día de la empresa (supuestamente se repetirá anualmente), en el que nos iban a llevar a realizar una actividad sorpresa. No obstante, la incontinencia verbal de algunos y la leve pero suficiente agilidad mental de otros hizo que se desvelara antes de tiempo la actividad: pasar un día en los Chicharra Karts de Villena. Según el experto en velocidad de Teralco, ese circuito era el mejor que conocía en toda la provincia.

Circuito

Nunca me había puesto al volante de un trasto de esos y lo único que sabía de ellos por la gente que los había probado es que mola mucho y es muy caro. Una vez pasada la experiencia puedo confirmar ambas cosas, aunque la segunda no la sufrí en mis carnes ya que pagaba la empresa. Lo que sí sufrieron fueron mis costillas golpeando los laterales del duro asiento, ya que para tomar la mejor trazada no esquivaba ni un solo piano en las chicanes, que en ocasiones eran de grandes como los que gasta Richard Clayderman. Ayer mismo descubrí que tengo sendos cardenales en las costillas, perfectamente simétricos y del mismo tamaño y color, por lo que lucen que te cagas. Para que os hagáis una idea, son como los coloretes de Heidi pero en morado y bajo los sobacos.

En cuanto al precio, cada sesión dura 10 minutos y vale 12 o 18 euros, según la potencia del kart que elijas. Dada la intensidad de la conducción y la fuerza que hay que hacer para girar en cada curva con esa suspensión tan dura, los 10 minutos la verdad es que no se hacen cortos.

Línea de meta

Nosotros hicimos dos rondas en los menos potentes y una en los grandes y la verdad es que se lo montan bastante bien. Los karts llevan alguna especie de emisor de radiofrecuencia, de modo que en la pantalla que cuelga del puente de la meta salen los primeros clasificados junto a sus mejores tiempos y las vueltas completadas. De este modo hicimos una primera sesión de clasificación saliendo de boxes para hacer tiempos, y una segunda saliendo de la parrilla ordenados de mejor a peor tiempo de clasificación. La tercera sesión con los coches más potentes fue una pachanga saliendo de boxes de forma aleatoria, y en mi caso fue la mejor de todas. Aparte de que me tocó un buen kart (en las otras dos sesiones no había tenido mucha suerte en ese aspecto), el kart en sí era más cómodo de manejar ya que, si bien apenas llegaba a 10Km/h más que el otro (80 vs. 70 aprox.), la recuperación al salir de las curvas era mucho mayor, con lo que la conducción era mucho más rápida y divertida.

Parrilla de salida

Desde luego fue un día para recordar, incluido un incidente sin consecuencias graves que tuvo un conocido otaku gulero, a quien su pasión por el país nipón le hace tomar como suyos algunos valores de los samuráis y todos los de los kamikazes.

A ver si alguien se anima un día y repetimos la hazaña, esta vez pagando, por lo que me dolerá bastante más, pero os aseguro que merece la pena.

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